
Recomendado
Es un complemento a base de fermentos probióticos de células y autolisado de Escherichia coli indicado para trastornos gastrointestinales, síndrome del intestino irritado y estreñimiento o diarrea.
Contiene los extractos naturales de la bacteria intestinal Escherichia coli en concentraciones altas. La preparación puede regular la función intestinal y combatir los síntomas de la causa de síndrome de intestino irritable.
Este producto esta indicado como apoyo para los problemas gastrointestinales, ya que ayuda a regenerar la flora intestinal y, al mismo tiempo, fortalece el sistema inmunológico.
Al comenzar el tratamiento pueden aparecer hinchazón o flatulencias. Si estos síntomas no desaparecen por sí mismos, se puede reducir ligeramente la dosis recomendada. No se debe superar la dosis recomendada.
Los complementos alimenticios no deben utilizarse como sustituto de una dieta variada y equilibrada y un estilo de vida sana.
Mantener fuera del alcance de los niños.
No tomar durante embarazo y lactancia.
Al comienzo los adultos tomarán 5 gotas dos veces al día, aumentar una gota al día hasta 20 gotas 2 veces al día.
Niños: 10 gotas, 1 vez al día. Empezar con 5 gotas al día y aumentar 1 gota al día hasta 10.
Agua Destilada (49.65 ml), Cloruro Sódico (0.3 mg), Cloruro de Potasio (0.3 mg), Sulfato de Magnesio (0.02 mg), Escherichia Coli, Enterococcus faecalis, autolisado estéril.
Complemento alimenticio a base de fermentos probióticos de células y autolisado de Escherichia coli adecuado para el tratamiento de cualquier trastorno gastrointestinal.
En la patología de Síndrome de intestino irritable en combinación con los symbioflor tenemos muy buenas experiencias clínicas. Consúltanos sobre la terapia completa sin compromiso.
No olvidemos nunca que la alimentación es uno de los bloques indispensables para nuestra salud óptima. Haz que tu alimento sea tu medicina natural , come alimentos "reales" y ricos en fibra. Añade a tu dieta, fruta y verdura fresca, semillas oleaginosas, legumbres, pescados, agua, infusiones... y reduce la leche y los lácteos en exceso, la carne roja y derivados, azucares y carbohidratos refinados, ultraprocesados, el alcohol...
Nuestra microbiota intestinal es un complejo ecosistema que se encargan en varios niveles den el cuerpo humano:
Nutrición: su actividad metabólica es esencial para absorber gran parte de nutrientes que en la naturaleza se encuentran de forma inactiva (los microorganismos intestinales son capaces de activar moléculas)
Protección: la flora impide la implantación y crecimiento de bacterias patógenas, evitando así infecciones o sobrecolonizaciones)
Inmunológica: Cada vez existen mas evidencias de como una flora intestinal en equilibrio es muy importante para la homeostasis fisiológica y un buen estado de salud. Desde que nacemos, una sana microbiota intestinal sintetiza y metaboliza vitaminas y ácidos grasos de cadena corta que son fundamentales para el desarrollo, mantenimiento y la modulación del sistema inmunitario. Fortalecen el sistema inmunológico para hacer frente a diferentes patógenos ya sean bacterias, virus, hongos o parásitos.
Por su importancia para la salud, una alteración determinada de la estructura de las comunidades microbianas pueden generar un proceso conocido como “disbiosis”, que está relacionada principalmente con varios problemas y patologías crónicas de base inflamatoria, como la enfermedad inflamatoria del intestino, desórdenes inmunitarios y metabólicos (obesidad o diabetes tipo 2) e incluso intervenir en los procesos de autismo y Parkinson. Un estado de “disbiosis” está caracterizado por la pérdida de biodiversidad, que se traduce tanto en alteración o en falta de funciones específicas, como en sobrecrecimiento de poblaciones microbianas indeseables o directamente patógenas.
La disbiosis intestinal puede ser la base para la aparición de problemas intestinales (síndrome del intestino irritable, diverticulitis, candidiasis intestinal, disfunciones metabólicas, estreñimiento y hemorroides) como extraintestinales (dermatitis, psoriasis, acné, cistitis, cándida vaginal, dolor de cabeza, cansancio e irritabilidad, estados de ansiedad y desánimo).
Por todo esto, es muy importante tener un correcto ecosistema en la microbiota. Podemos intervenir de dos maneras:
Disponemos esencialmente de 2 instrumentos: Probióticos (microorganismos vivos cuya integración en la dieta aportan beneficios para la salud) y prebióticos (sustancias alimentarias indigeribles (fibras) que una vez que han sido fermentadas por la microbiota, son capaces de modular el crecimiento o la actividad de los microorganismos, aportando beneficios al huésped en términos de salud).
Por eso integrar estos dos elementos es esencial para sostener de forma eficaz nuestro bienestar: permite tratar diferentes problemas de salud pero sobre todo es indispensable para ayudar a prevenirlas.
Ander Ostolaiz Txoperena (Farmacéutico Colegiado:2248)
