Para que nuestro cuerpo sea capaz de defenderse, es necesario que tanto la Microbiota vaginal como la intestinal estén en estado de eubiosis (en equilibrio). Las paredes vaginales, están pobladas por una población específica de bacterias que nos protegen de los agresores patógenos. En estado de equilibrio, la microbiota vaginal está compuesta principalmente de un tipo de lactobacilos, también conocidos como “lactobacilos de Döderlein”. Estos son los principales responsables de la acidez vaginal (entre 3,5 y 4,5). El de la vulva es ligeramente más alto (por encima de 5). Dentro de la microbiota bacteriana vaginal también hay Bifidobacterias que, junto con los lactobacilos, mantienen la homeostasis vaginal y a los microorganismos oportunistas a raya (como Candida albicans, Gardnerella vaginalis ..)
Determinados comportamientos, como la ingesta excesiva de fármacos, azúcares y carbohidratos simples, períodos de gran estrés, provocan el debilitamiento de las defensas, y permiten que los microorganismos oportunistas puedan aumentar en el intestino y en las mucosas. Esto produce un estado de disbiosis, que favorece la aparición de infecciones vaginales (vaginosis bacteriana, candidas, parásitos...). los principales factores suelen ser: Estres, alimentación, cremas antibióticas, irrigaciones vaginales agresivas, espermicidas, anticonceptivos intrauterinos (DIU), relaciones sexuales sin protección (principal causa de infección).
La medicina tradicional utiliza antibióticos o antifúngicos (oráles o tópicos) que no siempre solucionan el problema y además desencadenan recaídas. Ademas al no diferenciar la flora beneficiosa de la patógena puede alterar la flora beneficiona generando recaidas, infecciones (p.ej. hongos por tomar antibióticos) e incluso resistencias. Por ejemplo muchas veces se dan antimicóticos tópicos ignorando que el reservorio principal de los hongos muchas veces es el intestino, y solucionando solo una zona sin realmente ir al origen. Esto puede arrastrar a las mujeres a un círculo vicioso que puede durar hasta años, disminuyendo su calidad de vida, estado de ánimo y energía que a su vez intensifican el estado de estrés crónico, generando así más problemas.
Es imprescindible actuar desde las primeras señales con un protocolo de tratamiento generalizado que trate el problema teniendo en cuenta todos los aspectos relacionados, procurando siempre intentar ir al orígen del problema. Reforzar las defensas y restablecer el equilibrio de la micorobiota tanto intestinal como la vaginal.
Microbiotic+ Symgine en sticks, formulado con cepas de probióticos especialmente seleccionadas para favorecer el desarrollo de una microbiota bacteriana vaginal equilibrada, reduciendo la recurrencia de infecciones y recaídas. Su aplicación está indicada en caso de vaginosis bacteriana y vulvovaginitis (incluida Cándida albicans).
Se ha demostrado clínicamente que la asociación del Lactobacillus plantarum, Lactobacillus rhamanosus y Bifidobacterium animalis subsp. lactis es eficaz para inhibir el crecimiento de patógenos, en particular de la C. albicans y la E. coli, así como en el tratamiento de los síntomas asociados a las alteraciones de la microbiota vaginal (prurito, dolor, secreción vaginal anómala o ardor) causadas por infecciones bacterianas y micóticas (vaginosis bacteriana y candidiasis).
Ander Ostolaiz Txoperena (Farmacéutico Colegiado:2248)